Rumbo a Japón

Este 2020 iba a ser el año propio para viajar a Japón, no solo por la celebración de los Juegos Olímpicos de Tokio (que se pospone por la pandemia), sino porque uno de cada tres viajeros españoles les gustaría conocer este país asiático. No importa, podemos planearlo para el próximo año. Entre tanto, ya que son tantas las diferencias de su cultura con la nuestra, antes de pisar tierra nipona debemos, al menos, saber de ellas. Aquí reflejo algunas:

En Japón a los niños los educan desde pequeñitos a que la basura que generen no se tira a la papelera… se lleva a casa. Por eso apenas hay papeleras en espacios públicos. Si tienes un papel, un envoltorio o una colilla… te la llevas en el bolsillo hasta que llegues a tu casa.

Está prohibido fumar por la calle mientras caminas, porque podrías molestar o quemar a otro transeúnte. Solo se puede fumar en zonas acotadas y señalizadas de la vía pública, en las que hay ceniceros. Sin embargo, para que los fumadores no se hagan el harakiri, se puede fumar en restaurantes, a voluntad de la propiedad.

En Japón está prohibido aparcar en espacios públicos. Si tienes un coche… o tienes un aparcamiento propio o lo llevas a uno público. En Tokio, especialmente, se usa mucho el transporte público, en sus trece líneas de Metro. Por cierto, para no perderte es recomendable usar una aplicación de Maps, incluso dentro de la estación. Y recordar que son muy pocos, muy pocos insisto, los japoneses que hablan otro idioma que no sea el suyo.

A bordo de los trenes está prohibido hablar por el móvil para no molestar al resto de viajeros. Y doy fe: pues un alborotador de nuestro grupo recibió un bronca del interventor en boca del guía. Y con amenaza de multa.

Para un japonés, hacer cola es parte de la rutina diaria. Y las hacen de manera ordenada, silenciosa, paciente y sin que a nadie se le ocurra ni por asomo colarse.

En ningún otro país del mundo he visto tantos baños públicos y gratuitos. Y además, limpios como una patena. Paramos en una estación de servicio, y al entrar en el WC y abrir la puerta, tenía luz, papel higiénico y taza tan limpia que te podías sentar en ella.

No preguntéis el porqué, pero en las calles japonesas no se pone el nombre en una placa en —al menos— el principio y el final, como en el resto del mundo.

En Japón, las máquinas de venta (de todos los tipos: de refrescos, móviles, paraguas, juguetes, comida…) están por todas parte. Nuestra guía de Europamundo nos indicaba que hasta Coca Cola tiene una edición especial que solo se vende en la máquinas que existe en el pico más alto del país y principal símbolo de Japón: el Monte Fuji.

Todo ello es parte de la esencia de este país. Sin embargo hay más curiosidades que te invito a descubrirlas, pero ya, quizás, recorriendo en un tour guiado este peculiar archipiélago. Arigato.

Shibuya, es unos de los barrios más visitados y donde se encuentra su famoso cruce.
Máquina de venta de refrescos en el Monte Fuji
Haciendo cola en una parada de bus

Baño publico de una gasolinera. Con los botones para los chorros de agua caliente.

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