Constantinopla

Capital de tres imperios, a caballo entre Europa y Asia, con su cuerno de Oro y el Bósforo, en Estambul la moder­nidad y la tradición se mezclan en el ambiente desde que pisas sus calles. La parte vieja es un laberinto de callejuelas donde, en esa mezcla de contrastes y genialidades, encontraremos mozos tirando de carros, vendedores de todo tipo: desde ros­cas de pan, cacahuetes, churros bañados en miel, bocadillos de pescado, mazorcas asadas; o la gente en los restaurantes disfru­tando de un té o café turco y fu­mando tabaco dulce en sus pipas de agua. Aquí uno se da cuenta de la gran riqueza humana que desprende la ciudad.

Pero no podemos olvidar sus majestuo­sos monumentos. En primer lu­gar la Mezquita de Santa Sofía, museo nacional desde 1935. A su lado, el Palacio de Topkapi; tras visitarlo, tomaremos impresionantes fotos de la ciudad. Enfrente encontramos la Mezquita Azul, construida en 1617 para competir en belleza con la de Santa Sofía y en cuyo interior encontramos unos alicatados de azulejos azules que representan toda la majestuosidad. Conviene saber que en todas las mezqui­tas tendremos que descalzarnos a la entrada. En esta ciudad de bazares donde todo se compra y se vende pasaremos por el Gran Bazar, complejo amurallado que esconde en su interior más de 4.500 tiendas y puestos; sus ven­dedores nos hablarán en todos los idiomas y dialectos posibles para realizar la venta, pero no podemos olvidar el regateo. Un paseo en barco por el Bósforo quizás sea uno de los grandes placeres que podemos realizar en esta ciudad. Tanto de día como de noche podremos ver el famoso puente del Bósforo. Entre tanto caminar, visitar mu­seos y mezquitas tendremos que reponer fuerzas en algún puesto de la calle con un gran bocado de kebab y, como postre refrescante, una especie de yogur líquido llamado Ayran. Es im­perdonable visitar esta ciudad y no relajarse en un baño turco. El más famoso y recomenda­ble hammam de Estambul es el Cagaloglu, construido en 1741 y en el se han rodado películas como alguna de Indiana Jones. Y la verdad, merece la pena estar estirado sobre una enor­me piedra de mármol bajo una impresionante cúpula otomana.

Cerca de 100 producciones al año exporta Turquía a 156 países, entre ellos España. Las series turcas han sido un boom difícilmente de explicar, y han llegado a convertirse un fenómeno televiso casi sin precedentes y una buena manera de prescribir este país y de las ciudades que son nombradas en sus episodios. Organiza un viaje a esta gran ciudad y revive una verdadera pasión turca sin cámaras por medio.

La serie turca “Irmans” se emite actualmente en la Televisión de Galicia

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