Botsuana. Y Vivir Una Historia de Amor Muy Real.

Ya en el 2011 escribí en el suplemento Fugas de La Voz una opinión sobre Botsuana. Un año antes de que se conociese la polémica foto en que aparece, en ese país, el rey emérito delante de un elefante muerto.

Aquí os la copio:

Botsuana

Por Agustín Vázquez

Hablar de viaje a África es pensar en los clásicos destinos  de safaris que vemos en los escaparates de las agencias. Pero este continente aporta tanto enigmas, sensaciones y pasiones como países. Uno de ellos es Botsuana. Situado al sur del continente, es el mas importante productor de diamantes del mundo y una de las zonas mas bellas de África para los safaris. Palabra que viene del swahili,  y que significa viaje.

Con el pasaporte en vigor, no es necesario visado ni vacunas especiales y con  una maleta liviana (ropa de abrigo para las noches y un buen sombrero) estamos ya preparados. La opción mas directa para un gallego es tomar un avión hacia Johannesburgo, y ya en Sudáfrica conectar en el día con un vuelo a Gaborone, capital del país. Si  nuestra aerolínea llega ya de noche, ya el día siguiente  tendremos que volar, y así ganamos tiempo, a Maun, o a las cataratas Victorias (ya en Zimbabue),  y   posteriormente cruzar por carretera a Kasane, ya por fin, en el norte del país. A pesar del sufrido comienzo, visitar Botsuana nos  compensará. Empezamos a disfrutar explorando  el delta del Okavango, un rio que nace en Angola y desaparece en el desierto de Kalahari. Nos moveremos en vehículos 4×4, en lanchas rápidas, caminando, o en Mokoro, una canoa de madera tripulada por guías locales y que manejan  largas pértigas a modo de remo. Seguimos el itinerario  en varias etapas, y  descubrimos reservas como Moremi  o extensiones como  Chief Islands. Lugares donde viven, hipos, cocodrilos,  leones, leopardos, elefantes (más de 60.000 en el parque de Chobe), guepardos, (donde  el trofeo del safari SOLO debe ser sacar su foto en la reserva de Tuli),  hienas y diferentes  antílopes autóctonos como el Topi, Orix  o el  Kudu, entre otras especies. No pararemos de sacar fotos de animales para luego compartirlas. Y ya como gran  colofón,  los   más aventureros podrán recorrer  en seguras motos las salinas de Makgadikgadi habitadas por simpáticos suricatos, como nuestro Timba, del Rey León.

El alojamiento es en camp-lodges, la mayoría  de reducida capacidad y comodidad, aunque, para los  bolsillos más pudientes, existen otros de un mayor estatus. Aquí  el  verdadero lujo está  en lo que ves  y sientes. Un viaje nada convencional donde el espacio y el tiempo desaparecen en el horizonte.

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